Está en la parte alta de una de las terrazas del Río Manzanares, desde donde se puede ver parte de la ciudad.
Sólo pude robar algunas de la farmacia real. Esto sí que está muy bien. Son jarrones de cerámica del siglo XVII donde guardaban los medicamentos y menjunges que allí mismo preparaban. Una especie de laboratorio de química de unos años atrás...
Las fotos continuaron en la Armería Real, considerada como una de las mejores del mundo. No se si será para tanto, pero el lugar impresiona, obvio que por la cantidad de armas, armaduras, cañones, espadas, etc.
Todo iba bien hasta que fui descubierto por una señora de seguridad, muy mala ella, que para empezar me prohibió continuar con la toma de fotos. Aduje no haber visto el cartel en la entrada de la armería, lo cual era cierto. Había carteles en todo el palacio excepto en ese lugar. De más está decir que no le convenció mi argumento y comenzó a seguirme en mi recorrida por el lugar. A todo esto, me dirigía a prevenir a María Emilia, quien también seguía con sus tomas, pero llegué un poco tarde, o tarde del todo. La guardiana de la armería avisó por radio a los guardias de las otras salas de que nos vigilen: "una chica y un chico de chaqueta roja "(hablaba del polar bordeaux)...
Y para completar la entrada referente al palacio, unas vistas exteriores... de noche...